NOSOTRAS
Nosotras tuvimos que salir por la puerta de atrás.
Nadie nos ha compadecido. Nadie nos tiene por qué
compadecer.
Además, dirán que hay cosas peores. Siempre hay cosas
peores.
Pájaros encerrados en sus jaulas, mejor que pájaros muertos
por el frío. Por hambre. De un disparo.
O no. Quien te juzga decide que las reglas del juego
no nos hagan favores generales
y que solo los bancos del domingo
se llenen en la iglesia.
Nosotras no tuvimos los peces de colores
si estuvieron aquí
no nos dejaron verlos-
recorrimos la distancia de la mano a la boca
del párpado a la cama
de la aguja a la carne
y después de llorar, dicen, cesa esa angustia
aunque sigan los campos cuajados de nieve.